DEVOCIONAL - junio 20 del 2020
“Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, noche y día; yo también con mis doncellas ayunaré igualmente, y entonces entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca”.
PASAJE COMPLEMENTARIO
Este pasaje es un ejemplo de valor y decisión; mujeres como ésta son las que necesita nuestro país; mujeres que se levanten ya para ser respuesta, solución y alivio.
Ester tuvo que poner en juego su vida, siendo su fe y la confianza en Dios la herramienta con la que pudo enfrentar esta situación difícil. La seguridad en Dios resulta de conocerlo como el Padre amoroso que no nos dejará y siempre nos respaldará, dándonos la fuerza y el valor que necesitamos para cumplir sus propósitos.
Cuando tenemos puesta la confianza en Dios y Él es nuestro fundamento, no hay situación que nos haga tambalear ni nos mueva el piso. En una hermosa parábola, Jesucristo compara nuestra vida de fe con un hombre que construye su casa sobre la roca. Cuando vienen la tempestad, el huracán y la tormenta, por fuertes que sean, la casa permanece; no así cuando la casa está edificada sobre la arena, que, por ser movediza, se cae.
El estar seguros de ser objeto de los pensamientos de Dios y sabernos parte de su plan maravilloso de su amor hacia la humanidad, hace que cualquier hijo de Dios plenamente identificado con su Papá no se atemorice, ni retroceda al enfrentar situaciones de adversidad, sino que, al contrario, brinde respuesta y apoyo a los demás.
El hombre o la mujer que entiende esto, es libre de los temores con respecto de sí mismo, de su vida, de sus derechos. Entiende que Dios le guía, le capacita y le recompensa. Ninguno de quienes esperan en Dios será destruido ni avergonzado.
HABLEMOS CON DIOS
“Padre de mi corazón gracias por poder sentir Tu presencia en este nuevo día, hoy nos acercamos confiados a Ti, entendiendo que nada hay difícil para Ti. Tomamos la decisión en este día de recurrir a las estrategias espirituales como la oración, el ayuno y la vigilia para ver Tu mano poderosa sobre cada dificultad. ¡Oh Señor Jehovah! He aquí que Tú has hecho el cielo y la tierra con Tu gran poder y con tu brazo extendido. Nada hay que sea difícil para ti. Oh Dios grande y poderoso, grande eres en designios y magnífico en hechos, pues tus ojos están abiertos sobre todos los caminos de nosotros tus hijos, para dar a cada uno según sus caminos y según el fruto de sus obras. Nadie que esperemos y confiemos en Ti, mi Dios seremos destruidos ni avergonzados” Amén
Reenvíelo a quienes usted cree que necesita este mensaje, se lo agradecerá.
