noviembre 5 del 2020
LA FE Y LA ORACIÒN
“Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” (Efesios 6:17-18)
PASAJE COMPLEMENTARIO: Ester 4 y 5:1-3
Dios nos ha dejado parámetros específicos por medio de los cuales podemos ser felices y hacer felices a otros.
Los que hemos entendido y puesto en práctica estos parámetros, hemos obtenido grandes beneficios; uno de ellos es la oración, ese poder invisible que opera en la vida de quien la práctica, que nos permite ver las cosas, las situaciones e incluso las personas de forma diferente, es decir de una manera positiva.
La oración es una práctica que no nos cuesta nada. Sólo necesitamos creer, tener una actitud adecuada y una convicción profunda de que, a través de ella, podemos acercarnos a Dios para hablar con Él.
Una vez que hemos hablado al Señor, debemos disponernos a aceptar de buen agrado lo que Él disponga con relación a nuestra petición, sabiendo que su voluntad es buena, agradable y perfecta, y que Él nunca se equivoca. Así lo enseñó el Señor Jesús a sus discípulos en la oración del Padre Nuestro: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Mateo 6:10).
Creerle a Dios es tener la mejor actitud positiva posible. Muchos decimos creer en Dios, pero no creemos que Él es nuestro Ayudador, nuestro pronto Auxilio, nuestro Proveedor; así que nunca nos lanzamos a obedecerle, y por eso no vemos cumplidos los planes que Él tiene para nuestras vidas.
Es por ello por lo que necesitamos cultivar la fe. Crea que el Todopoderoso nos guiará por el mejor camino posible, nos dará su poder en los momentos que lo necesitemos, cuando las fuerzas se agotan; reconozcamos nuestra debilidad y creamos que el Señor nos da nuevas energías.
El secreto de la vida cristiana es la fe. La más grande lucha que sostiene el hijo de Dios es la lucha por la fe, pues ella, es el canal divino que nos mantiene con los ojos puestos en Él.
HABLEMOS CON DIOS:
“Señor gracias por este nuevo amanecer, necesitamos estar en Tu presencia, sin fe no podemos agradarte, por eso hoy te rogamos que nos enseñes a cultivar una vida de oración y de fe, basada en Tu Palabra, sabemos que Tu nos guiaras por el mejor camino, nos darás Tu poder y apoyo en nuestros momentos que en nuestra humana debilidad no podemos nada hacer, creemos en Ti, porque Tu abrirás las puertas de los cielos para nosotros Tus hijos. Amén.”
Reenvíelo a quienes usted cree que necesita este mensaje, se lo agradecerá.
