marzo 1 del 2021
EN MANOS DEL ALFARERO DIVINO
“Somos como un espejo que refleja la grandeza del Señor, quien cambia nuestra vida. Gracias a la acción del Espíritu Santo en nosotros, cada vez nos parecemos más a él” 2 Corintios 3:18 BLA
PASAJE COMPLEMENTARIO: Efesios 4:1-32
Desde el día que invitamos a Cristo comenzó un plan de transformación en nuestra vida, cuyo propósito es llegar a ser como Cristo (Efesios 4:13). La vida del hijo de Dios se desarrolla en una gloria creciente, es decir de victoria en victoria, por eso es que el Señor quiere llevarnos a desafíos más grandes. Pero para esto ha de encontrarnos siempre dispuestos.
Muchas de las cosas que llegan a nuestra vida, que pueden incomodarnos y molestarnos, no deberían angustiarnos ni afligirnos, pues por lo general son el método de Dios para que crezcamos en el camino de la perfección. Dios está más interesado en la formación de nuestro carácter lo cual incluye nuestra manera de vivir, de conducirnos en la vida, el testimonio que estamos dando, etc., que en quitar aquella situación irritante. Al estilo de las águilas, usará muchas situaciones que nos incomodarán en el “nido”, hasta que finalmente nos atrevamos a elevarnos, extendamos nuestras alas y nos demos cuenta de que podemos volar muy alto como hijos de rey, y no que pasemos la vida con la cabeza agachada sobre la tierra.
Así como nunca nos atrevemos a pensar que la madre águila desea el mal para sus aguiluchos, sino por el contrario, admiramos su sabiduría para enseñarlos a volar, así debemos reconocer que el tratamiento de Dios es amoroso, buscando que cada vez tengamos más excelencia en lo que somos, en lo que hacemos y en lo que tenemos, hasta que reflejemos la misma imagen de su Hijo amado, hasta que lleguemos a ser como Él.
Pero ¿cómo ocurre este proceso? A través de su Espíritu Santo, quien vino a glorificar a Cristo y a darnos una vida abundante. Él tiene una obra específica qué hacer en nuestra vida y a través de nosotros, que dará como resultado la misma vida de Cristo en nosotros. Es decir, todo su amor, su paz, su poder, su gracia, en nosotros, y a través de nosotros. Esto se conoce como la plenitud de la unción del Espíritu Santo. No significa recibir más de él, sino entregarle más de nosotros. Al rendirle absolutamente todo nuestro ser en una obediencia perfecta a su voluntad, Él tiene mayor libertad en obrar en y a través de nuestra vida, con el fin de exaltar y glorificar a Cristo.
Muchos comunicamos inquietudes acerca de lo difícil que parece vivir de acuerdo con este maravilloso plan: ser como Cristo. Y no es imposible si momento a momento, segundo a segundo, nos aseguramos de no ser nosotros los que dirigimos nuestra vida sino Él. No podemos tener el control de todas las cosas ni asegurar nuestro bien actuar en el futuro. Lo que sí podemos asegurar es que cada paso de nuestra vida lo demos tomados de la mano de Jesús y en obediencia a su voluntad. La invitación es a que lleguemos cada día en oración al taller de nuestro alfarero, allí la vasija de nuestra vida recibirá el tratamiento que necesita.
HABLEMOS CON DIOS
“Padre mío gracias por este inicio de mes que nos permites vivir, venimos a Ti como el dueño de nuestras vidas, nos abandonamos en tus manos, para que con tus dedos divinos formes esta vasija de barro y la transformes en una de oro; solo Tú lo puedes hacer, gracias mi Señor, por hacer de nuestras vidas tu obra perfecta, porque en Ti no hay nada imperfecto. Padre Dios Tu eres el único que puedes juzgar tu obra y de que podamos entender tu voluntad que es agradable y perfecta. Señor ten piedad de nosotros, mira cuanto te hemos fallado, te pedimos que obres en nuestras vidas, Hoy más que nunca entendemos que sólo hay una iglesia, sólo hay un Espíritu, y una sola esperanza de salvación que eres Tú. Sólo hay un Señor, una fe y un bautismo. que gobierna sobre todos, actúa por medio de todos, y está en todos. Amén.
Reenvíelo a quienes usted cree que necesita este mensaje, se lo agradecerá.
