Lenguaje

UNA BUENA ACCIÓN, UNA EXCELENTE RECOMPENSA

 marzo 3 del 2021 


UNA BUENA ACCIÓN, UNA EXCELENTE RECOMPENSA


“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.” (Colosenses 3:23-24)


PASAJE COMPLEMENTARIO: Colosenses 3:22-25; Efesios 6:5-8; 1 Pedro 3:12


Hay dos maneras de hacer las cosas: Como para Dios y como para los hombres. Todos aquellos que se acercan con fe a Dios con el sincero deseo de conocerlo, pueden disfrutar el hecho de hacer las cosas como para Dios. Esto, aunque implica una gran responsabilidad en lo que tiene que ver con la excelencia de nuestras obras, también representa recibir del mismo Señor la recompensa.


El que hace las cosas como para los hombres, de los hombres debe esperar la retribución. Pero el que lo hace para Dios, sirviéndole a Él y para su gloria, participará también de sus recompensas, que son siempre mejores: Excelsas y eternas.


Una de las principales características del servicio a Dios, es que se hace de corazón, es decir, motivado por el amor y la compasión por los desvalidos, los enfermos, los necesitados. Es esto lo que nos convierte en verdaderos Agentes de cambio, cuando el dolor que sentimos por las necesidades de los que sufren es suficiente como para que nos levantemos a tomar acción efectiva, como lo hizo el mismo Señor Jesucristo.


Él es el ejemplo más grande que tenemos de responsabilidad social: Jesús se conmovía, se dolía y buscaba aliviar la pena y satisfacer la necesidad. Su vida entera fue una vida de servicio, pues nunca permitió que la conveniencia, el ganar adeptos ni aumentar su popularidad, o aún, el sentirse bien consigo mismo, fuera su motivación para servir.


Su servicio fue siempre un acto de amor, amor que manifestó aun en las circunstancias más difíciles, más injustas; un amor que experimentó por todos, amigos y enemigos, seguidores y perseguidores, pobres y ricos. Su vida fue totalmente invertida en la salvación, el bienestar y la salud de otros ¡He ahí la vida más completa y desafiante!


Dios puede realizar grandes cosas a través de personas que están dispuestas a ser guiadas por Él. Hoy en día hay una gran necesidad de estar disponibles tanto para Dios como para los demás.


Tomemos hoy la decisión de no ser observadores indiferentes de la situación actual, y basándose en esta promesa, entreguemos nuestras vidas al servicio de Dios, que es servir al prójimo. Pero recordemos, que las buenas acciones comienzan y se hacen en el hogar.


HABLEMOS CON DIOS


“Padre Amado gracias por concedernos un nuevo día, hoy entendemos por Tu Espíritu, que el único propósito por el cual Tú nos has creado ha sido para que Tu nombre sea glorificado a través de nuestras vidas. Permítenos ser sensibles a la necesidad de los otros. Que por el amor que Tú nos tienes busquemos cada día invertir en los demás sin mirar a quien y sin esperar nada a cambio, sabiendo que en Ti todo lo tenemos, y todo lo hagamos de buen ánimo, como para Ti mi Señor y no para esperar recompensas pasajeras, sabiendo que de Ti Señor recibiremos la recompensa de la herencia.  Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos están atentos a nuestras oraciones. Hoy nos humillamos bajo Tú poderosa mano para que Tú nos exalte a su debido tiempo.” Amén


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