abril 30 del 2021
DEJANDO HUELLAS DE BENDICIÓN
“Así dijo Jehová: En tiempo aceptable te oí, y en el día de salvación te ayudé; y te guardaré, y te daré por pacto al pueblo, para que restaures la tierra, para que heredes asoladas heredades” (Isaías 49:8)
PASAJE COMPLEMENTARIO: Jeremías 1:1-10; Hechos 22:1-21
A lo largo de toda la Biblia se nos deja claro que nuestro Dios es sobreabundante y generoso. Nunca se limita a cosas pequeñas o escasas. Cuando nos promete vida, es vida en abundancia. Cuando nos invita a pedirle algo, es conforme a sus riquezas: “Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra” (Salmo 2:8).
Así mismo, a través del profeta Isaías nos anima a proyectar nuestra vida en términos de conquista, para dejar una huella imborrable, eterna, y para ejercer una influencia que alcance hasta el último rincón de la tierra.
A todo aquellos que estamos dispuestos a abandonar nuestros esquemas y limitaciones, miedos y temores, condicionamientos a un pasado de fracaso e imposibles, y nos lanzamos para ser guiado por el Padre celestial, nos abandonamos a su voluntad que es perfecta y nos dejamos llevar por los planes y extraordinarios sueños que Él ha concebido para nosotros, Dios nos permite disfrutar de muchas promesas: Que habiendo estado enfermo, Él nos sanara y nos convierte en guías hacia la salud total; habiendo estado en la esclavitud del pecado, Él nos libera, nos restaura y nos envía a dejar libres a todos los oprimidos y a sacar de la cárcel a los presos; habiendo estado muertos, nos da vida y nos envía al mundo a llevar el mensaje de Salvación; habiendo gastado nuestra vida en lo que no conviene, nos sana, nos limpia y nos permite ser ejemplo para otros.
Al igual que les dijera a sus discípulos, hoy también Jesús nos encarga ser luz y llevar su mensaje de reconciliación a los hombres y mujeres hasta el último rincón de la tierra. Hoy nos encarga conquistar, no sólo nuestra felicidad y nuestra familia, sino una ciudad, un país, y el mundo entero, para que reciban el mensaje de amor y salvación.
Nosotros también podemos disfrutar esta promesa hoy, si tan sólo decidimos seguir a Jesucristo y convertirnos en verdaderos discípulos. Seremos entonces formados, tratados, pulidos y moldeados. Seremos edificados y luego enviados a llevar por todo el mundo su mensaje, transcultural y eterno que transforma los seres humanos independientemente de su origen, costumbres, e ideologías.
HABLEMOS CON DIOS
“Padre amado, gracias por concedernos un día más de vida, gracias por considerarnos tan valiosos e importantes, por planear obras tan trascendentales para nosotros. Estamos dispuestos a que nos formes, queremos ser verdaderos discípulos de Jesús, a dejar huellas de bendición, a ser guiados por nuestro Padre celestial, a abandonarnos a su voluntad perfecta y a dejarnos llevar por tus planes perfectos, a cumplir los sueños que Él ha concebido para nosotros, a ser luz y llevar su mensaje de reconciliación a toda persona, hasta el último rincón de la tierra”. Amén
Reenvíelo a quienes usted cree que necesita este mensaje, se lo agradecerá.