ESCOGIDOS PARA SER UN PUEBLO ESPECIAL
“Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra”. (Deuteronomio7:6)
PASAJE COMPLEMENTARIO: 1 Samuel 17:1-58; 1 Pedro 2:9-10
Comprender que hemos sido reconocidos como hijos legítimos de Dios se constituye en la más grande bendición para nuestra vida, ya que, como hijos, somos también especiales e inmensamente valiosos; no porque lo hemos merecido, sino por el grande amor de Dios, y la fidelidad a su promesa dada a nuestros antepasados.
Muchos caen derrotados en profundos períodos de depresión, se inutilizan a sí mismos, o no viven con el máximo de su potencial, pensando que carecen de valor e importancia. Quizá para muchos, otros son los triunfadores, otros los que alcanzan el éxito, los vencedores, y mientras tanto pasan la vida entera ignorando cuál es su legítima herencia como hijos de Dios.
El hijo que entiende que es especial y vive a la luz de ello, desarrollará un sentido de pertenencia y una amplia identidad con su Papá Dios.
Los grandes vencedores son aquellos que, a pesar de las circunstancias o las personas, se apropian del linaje de ser pueblo especial y santo para el Señor; y no se amilanan fácilmente ante los desafíos de la vida, sino que tienen claro que son legítimos hijos de Dios. Los que se consideran pueblo santo y especial, son aquellos que siempre alcanzan el éxito, los que no claudican jamás.
Recordemos que somos embajadores en el nombre de Cristo; que ser el pueblo santo y especial implica una alta calidad de vida, que se demuestra en el lenguaje utilizado, el vestido, la alegría de su rostro, en los sueños y las visiones que se tienen en la vida, y en la capacidad de actuar para convertir en realidad dichos sueños.
Pero también recordemos, que ser parte de un pueblo especial, no es fruto de nuestros méritos. Obedece a una elección de Dios. No porque seamos más, sino porque Dios tuvo misericordia.
Así que con humildad y gratitud busquemos estar cada día bajo la poderosa mano de Dios, y en esa medida nuestro linaje se manifestará en forma permanente.
HABLEMOS CON DIOS
“Amado Señor Jesús gracias por permitirnos estar en Tu presencia, queremos darte gracias por hacernos partícipe del pueblo santo y especial de Dios, por identificarnos con la familia de Dios, por invitarnos a participar de Tu herencia eterna. Reconocemos que ha sido por Tu gracia y Tu amor. Enséñanos a valorar ese linaje cada día y que nuestra conducta y actitudes siempre te reflejen a donde vayamos, porque eres Tú, quien da la victoria en las batallas, porque Tú no necesita de espadas ni de flechas y si estamos cada día bajo tu poderosa mano, nos darás victoria.” Amén.