Lenguaje

LA PAZ Y EL AMOR




«Pero acerca del amor fraternal no tenéis necesidad de que os escriba, por que vosotros mismos habéis aprendido de Dios que os améis unos a otros». (1 Tesalonicenses 4:9)


PASAJE COMPLEMENTARIO: Romanos 12:9-21


Pablo consideraba que los cristianos de Tesalónica ya habían aprendido el amor fraternal y lo disfrutaban, pues su encuentro con el mensaje de Jesucristo había transformado tanto sus vidas, que llegaron a ser imitadores «suyos y del Señor» (1 Tesalonicenses 1:6).


Habían dejado sus ídolos, para convertirse al Dios vivo y verdadero, y para servirle; Él realizaba un verdadero ministerio de fe, de constancia y de amor, a través de ellos. Estos hombres habían experimentado suficientemente el amor de Cristo a través de la vida de Pablo.


Dios les había enseñado que de la misma manera como su amor, su ternura y su misericordia se habían derramado sobre ellos, debían hacerlo con todos los hombres. Sin embargo, aunque los Tesalonicenses practicaban el amor fraternal, Pablo los motiva y exhorta a cultivarlo y a abundar en ello cada día más; sólo así esta iglesia crecería y se fortalecería, otros serían ganados para Cristo, y la ciudad sería bendecida y prosperada.


En un mundo convulsionado, los cristianos estamos llamados a gestar la paz, y esa paz se inicia haciendo práctica la enseñanza de Jesús: «Esto os mando: Que os améis unos a otros». (Juan 15:17). El mundo necesita una paz basada en el amor y no en tratados, y somos usted y yo los llamados a ofrecerlo. Decida amar en este día; decida actuar como actúa Dios, como actuó Jesús.


Comience por su propia familia. Decida amarlos de la misma manera que Dios le ama a usted: con entrega, con fidelidad, con misericordia, sin condiciones, sin límites. Ese amor perfumará su hogar, lo impregnará de gozo, le proporcionará estabilidad y firmeza, lo mantendrá ileso ante las adversidades, y se propagará hasta su barrio y su ciudad, generando vida y paz.


HABLEMOS CON DIOS:


“Señor, qué maravilloso ha sido para mi encontrarme con tu sobrenatural amor, por esto te pido que me permitas amar de la misma manera a todos los que están a mi alrededor. Reconozco que Tú eres la fuente inagotable de amor. Conviérteme en un instrumento de amor para los demás, que yo sea un digno representante tuyo aquí en la tierra. Amén”