*MAYO 6 2022*
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_"Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar."_
1 Pedro 5:8
Satanás no pierde casi nunca. Al parecer el va ganando la batalla desafortunadamente según vemos con el aumento de la maldad y la frialdad en las iglesias y no porque no se pueda poner a raya, sino que como cristianos sabemos poco de sus artimañas y poco nos interesa o poco nos paramos firmes ante sus sutilezas. Recordemos que nuestra lucha no es contra seres humanos, contra sangre y carne, sino contra potestades, contra huestes espirituales de maldad, contra gobernadores que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestes.
Satanás y sus huestes espirituales llevan la ventaja porque mientras nosotros andamos distraidos haciendo travesuras o pilatunas que nos parecen insignificantes e inofensivas él las aprovecha para ir horadando nuestra integridad, nuestros valores, nuestros principios, nuestra ética y moral; nuestra conciencia se va cauterizando y a lo bueno empezamos a decirle malo y a lo malo bueno.
_"Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás."_
Efesios 2:1-3
La tríada del mundo, la carne y el diablo como descripción del ámbito en el cual tiene lugar la lucha espiritual descrita en este pasaje de Efesios son nuestros principales enemigos. En esta lucha entre el creyente y las fuerzas del mal en el mundo, los recursos que se necesitan para obtener la victoria son espirituales, no humanos, ni carnales. El diablo es el adversario, un mentiroso y un engañador. su oposición a Dios, a su plan, y a su pueblo es extrema e implacable. Sin embargo, el diablo y sus fuerzas demoníacas aliadas son de naturaleza limitada, él no es una rueda suelta.
El enemigo ataca en los momentos de debilidad espiritual, cuando nos alejamos de la iglesia, de la Biblia y de la oración, cuando tenemos que tomar alguna determinación importante. Nos trata de desestabilizar cuando un milagro específico ha salido de la mano de Dios a nuestro favor, cuando se está en un cargo de liderazgo o se está siendo altamente espiritual.
Debemos combatirlo con la armadura de Dios: con su palabra, con la oración y el ayuno, con la unción del Espíritu Santo, con la cobertura del líder espiritual y de la iglesia, y resistiéndolo, sometíendonos a Dios sin caer en la tentación.
*ORACIÓN*
Bendito Padre celestial enséñanos a obedecerte a resistir al enemigo a permanecer firmes y vestirnos con tu armadura para la lucha espiritual. En el nombre de Jesús. Amén
*PROMESA*
_"Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros."_
Santiago 4:7