Lenguaje

DESCANSANDO EN LOS BRAZOS DE PAPÁ

 Septiembre 12 del 2020 


DESCANSANDO EN LOS BRAZOS DE PAPÁ



“Con mi voz clamaré a Jehová; con mi voz pediré a Jehová misericordia. Delante de Él expondré mi queja; delante de Él manifestaré mi angustia” (Salmos 142:1-2)


PASAJE COMPLEMENTARIO: Salmo 142; Mateo 11:28-30

Cuando dejamos que nuestra alma y corazón se llenen de angustia, cuando acumulamos y guardamos heridas, rencores, malos deseos, miedos; llegará un momento en que no soportaremos más, y hasta perderemos de vista nuestra posición como hijos de Dios, quedando apesadumbrados y derrotados.

En este pasaje podemos ver que, ante el Señor podemos exponer nuestras quejas y angustias y Él estará presto a oírnos. A veces perdemos el tiempo quejándonos ante los demás, y no lo hacemos delante del Señor. 

Ahora bien, no se trata de ir a hacerle reclamos, se trata de ir a su Presencia y levantar nuestras manos en señal de rendición, para ser fortalecidos, ayudados, guiados, e inspirados para obrar con rectitud. A pesar de cualquier circunstancia, esto es lo que debemos hacer, puesto que solamente el Señor vendrá en nuestro socorro, con amor genuino sin pedir favores a cambio; lo que tal vez sí hacen las personas cuando equivocadamente les pedimos ayuda o nos rendimos a ellas.

Exponer nuestra causa al Señor es una actitud de confianza, ya que partimos del hecho de que Él conoce nuestra senda como lo dice su Palabra. De hecho, Él lo sabe todo y no necesitaría que lo digamos, pero cuando lo hacemos, nuestro corazón recibe alivio, descansa y queda vacío para poder ser lleno del amor de Dios y de sus Palabras que nos guiarán y nos confortaran en nuestro camino a seguir. 

Además, se producirá alabanzas y acciones de gracias genuinas en nuestro corazón hacia Dios, porque hemos sido ayudados, hemos sido alcanzados por su misericordia.

La invitación es que, en este día podamos presentar nuestros corazones y alma ante el Señor, no importa cuán angustiado esté nuestro corazón. La invitación es a hacer como el rey David, que expuso su queja delante del Señor, y esperó en Él, pues estaba convencido que recibiría su oportuna ayuda.


HABLEMOS CON DIOS

“Padre bueno, gracias por permitirnos estar en Tu presencia, delante de ti colocamos nuestros corazones, bien sabes cuánto dolor, tristeza y angustia hay en ellos. Te rogamos mi Señor que oigas nuestra necesidad y que nos renueves; por Tu maravillosa respuesta, te alabamos y te bendecimos. Con nuestra voz te pedimos misericordia, delante de Ti derramamos nuestro lamento; delante de Ti expresamos nuestra angustia. Cuando nuestro espíritu está desmayado dentro de nosotros, Tú conoces nuestros caminos; escucha nuestro clamor, porque estamos muy afligidos; líbranos de los que nos persiguen, porque son más fuertes que nosotros. Venimos a Ti todos los que estamos trabajados y cargados, y Tu nos harás descansar”.  Amén.


Reenvíelo a quienes usted cree que necesita este mensaje, se lo agradecerá.