septiembre 11 del 2020
EL VALOR DE UN DÍA
“Aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos” (Efesios 5:16)
PASAJE COMPLEMENTARIO: Eclesiastés 3:1
Dios nos hizo para triunfar, para vivir una vida de victoria en todo lo que emprendamos y como todo en la vida demanda esfuerzo y diligencia, esto requiere también una formación especial de nuestro carácter, el cual, es el bien más grande que a nuestro Padre celestial le interesa darnos. Para ello nos ha dejado magnificas herramientas y oportunidades. Los hombres y mujeres victoriosas que alcanzan grandes resultados y permanentes frutos son aquellos que aprecian el valor inestimable de ser formados cada día en las manos de su precioso Alfarero, aman la vida, ven que cada día es el día que el Señor les da para aprovecharlo intensamente y trabajan con gozo; por consiguiente, es un hecho que a los que viven de esta manera, la vida les devuelve en la misma proporción.
Cada día que Dios nos da es una de sus tantas bendiciones, por consiguiente, debemos recibir cada amanecer con la alegría y el regocijo del que recibe un tesoro de incalculable valor. Desde que entendamos esta verdad aprendemos a recibir cada día con gran alegría y agradecimiento a Dios, desde muy temprano, sin importar si hemos dormido bien o no, si al acostarnos recibimos alguna mala noticia o algo ha perturbado nuestro corazón, en fin, cualquier situación. Todas las mañanas al abrir los ojos, miremos hacia la ventana de nuestro cuarto y recitemos las palabras del Salmo 118:24 “Este es el día que hizo el Señor, nos gozaremos y alegraremos en él”
Esta dinámica espiritual, levanta la fe para creer cada día que “si Dios está conmigo; no temeré lo que me pueda hacer el hombre” (Salmo 118:6), “aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;…” (Salmo 23:4).
El hijo de Dios debe vivir convencido que el día de hoy, mañana y todos los siguientes, es un regalo exclusivo del Señor para él. El día le pertenece a usted, y es usted quien puede convertirlo en una maravillosa aventura o en una deplorable desgracia. A lo mejor, como es normal, habrá momentos difíciles, cuando llega alguna adversidad o algo no resulta bien. Más allá de lo que suceda, ese día nos pertenece y tenemos que manejarlo con las herramientas que Dios nos ha dado, es decir, la fe y la oración, lo cual nos permite vivir por encima de las circunstancias.
HABLEMOS CON DIOS
“Padre eterno, gracias por regalarnos este hermoso día, es una de tus tantas bendiciones, la recibimos con la alegría y regocijo, es para nosotros un tesoro de incalculable valor; qué bueno es levantar nuestro corazón a Ti y meditar en Tus bondades. Enséñanos a buscarte en todo tiempo, dando con Tu Presencia y Tu Palabra, sentido y eternidad a nuestros días, de tal manera que podamos aprovechar el tiempo para lo verdaderamente trascendental y que nos podamos llenar de felicidad perdurable para servirte y adorarte todos los días de nuestra existencia.” Amén.
Reenvíelo a quienes usted cree que necesita este mensaje, se lo agradecerá.
